lunes, 23 de septiembre de 2013

La Prueba de que un Trabajo es de Primera, es que uno lo Concluya.

El Puente de Brooklyn, que une Brooklyn con la isla Manhattan, es uno de los más famosos del mundo. Sin embargo, cuando se proyectó, en 1883, los expertos en construcción de puentes de todo el mundo le dijeron a su diseñador, un creativo ingeniero llamado John Roebling, que su idea no prosperaría.

Roebling convenció a su hijo Washington, también ingeniero, de que su idea tenía probabilidades de éxito. Ambos desarrollaron el concepto, resolvieron los problemas que otros habían pronosticado y, entusiasmados, contrataron al pesonal para construir el puente.

A los pcos meses de iniciada la construcción ocurrió un accidente en el lugar que le costó la vida de John e hirió de gravedad a Washington, que quedó imposibilitado para hablar y caminar. Ante la tragedia todos supusieron que el proyecto se abandonaría, ya que los Roebling eran los únicos que conocían la dinámica de construcción del puente.

No obstante, Washington todavía podía PENSAR, y en su ser seguía latiendo el ferviente deseo de ver el puente terminado. Mientras permanecía internado en el hospital tuvo una idea. Comunicaría las instrucciones a los ingenieros por medio de golpecitos en clave que daría con un dedo en el brazo de su esposa, para que luego esta se las transmitiera.

¡Washington así lo hizo durante trece años, hasta la conclusión del puente!

Los líderes no son solo iniciadores, sino terminadores!

La Prueba de que un Trabajo es de Primera, es que uno lo Concluya.


Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. Salmo 128:2

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 2 Timoteo 4:7 NVI

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